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lunes 19 de octubre de 2009

Mario Benedetti




Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.

A tientas - Mario Benedetti


Y en la gramola se escucha...

No hay pena más grande ni dolor conocido en este mundo, no hay nada más desgarrador para el alma, nada más trágico que haga temblar todas sus moléculas, que dejar que una gota pase a ser lágrima. Y pensad que nadie prepara a las gotas para ello. Muy trágico sí.

No, no pensareis en ello. Ayudad a vuestros ojos, pues son obligados a ver tantas tragedias mudas, tanto dolor y sufrimiento, que no les queda más remedio que gotear los recuerdos poco a poco, y terminareis todos sin memoria. Y nadie quiere eso ¿verdad? Si no recordais, ¿para qué vivir?

Así que por favor os pido por vuestro bien neuronal que no goteeis, mantened firme la depresa, y si lo haceis, que sea por las cosas importantes, como la inflacción económica o los cristianos que murieron en el Imperio Romano, que no sabían lo que hacían.

¡Esos versos van por vosotras, lagrigotas!

Tampoco es conveniente interrumpir al señor Benedetti mientras recita soultouchers versos, que se nos irrita cosa bárbara y luego no deja propinas a los camareros de nuestro bar vietnamita, con lo grosero que eso, oiga, no se da usted cuenta.

Y para terminar con nuestra actuación de hoy, contamos con la majestuosa presencia de Pepe Romero que nos terminará de abrir nuestras bolsas lacrimales descomunalmente con su versión de "Recuerdos de la Alhambra" (¡Gracias Guía!), tema original de Francisco Tárrega. ¡Plas plas plas plas plas!



xerophuss

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viernes 21 de agosto de 2009

Cuidado con las palabras:



Curioso sí, pero hasta el señor calvito con sombrero responsable de la letra Q tiene que coger el autobús, vulnerable a las groserías que los gangliohablantes son capaces de cometer con el idioma.

Esos seres verdosos y húmedos tan despreciables que no aman la lengua , y que la violan al escupir las palabras contra las caras de los demás, a una velocidad de 331,5 m/s, volando éstas errantes por el espacio, hacia oídos no interesados en saber las idas y venidas de tu señora ligerita de cascos.

Estaría bien, pensaba para sí, que al nacer, digamos, se nos concediera un número limitado de usos de cada palabra del diccionario, que sopesáramos seriamente si queremos ese cortado, si deseamos parar ese taxi, si amamos a esa mujer con una certeza absoluta.

¿Son sus ojos los más bellos? ¿Es su perfume el más embriagador? No, las palabras se usan demasiado a la ligera, no de corazón, sometidas, erosionadas en cada uso y desuso.

Los hambrientos sólo podrían pedir 50 molletes de bacon y queso en su vida, los borrachos temerían pedir la última copa, los olvidadizos dejarían de buscar, y los mártires ya no se preguntarían “¿por qué?”.

Y en el momento en el que la palabra sobrepasara el límite, sería sustituida por otra de nueva invención.

Y el hombre dejaría de amar, su voz no sonaría, ella no sería hermosa, su cuello no latería, el sol nunca más amanecería, las cuchillas no cortan, el fuego no arde, ya no tienes miedo, no estás hecho de moléculas, eso no es agua, aquello dejó de ser Dios, los automóviles no atropellan, los sentimientos no hieren, no bebes, no ríes, no lloras, no más gritos, no más dudas, brincar no es lo mismo, la libertad es una mentira, escribir una falacia, la muerte no existe.

Nada de eso existiría.

Entonces, y sólo entonces, el señor calvito con sombrero responsable de la letra Q fue, por un instante, inmensamente feliz, a pesar de ver cómo su parada se pasaba por delante de sus narices.


Y en la gramola se escucha...



xerophuss

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sábado 9 de mayo de 2009

Chagall y Silvio Rodríguez



Resulta que no soy lo bastante bueno como para poder instalarme el nuevo Adobe Nosequéleches. Eso debe de pensar en mismísimo pluging de mi navegador, que ya tiene vida mental propia y toma decisiones por sí solo. Y para ello se ha aliado con el Flash Player y juntos hacen de mí un asqueroso anticuado.

¿Por qué todo el mundo puede disfrutar del nuevo y flamante y fabuloso y fantástico y formidable paquete Adobe y un humilde y pobre y dicharachero y musculoso servidor no? ¿Es que acaso mis bien tonificados y adiestrados y barnizados músculos no me hacen merecedor de tal maravilla?

Grfnkfrts.

Indignado, a partir de ahora no pienso poner ni una puñetera tilde. Y que venga Alfonso X el Sabio en persona y me obligue, porque no pienso hacerlo (yo no negocio con terroristas, lo siento muchisimo, muy señor mio)

A lo que vamos, hoy hablaremos de un cuadro que me acabo de compar en eBay. Y sustituye eBay por gato, acabo de comprar por muerte a la Comic Sans Serif y cuadro por algarrobo del Cortijo Zarate. Por lo que la frase, amén para que todos ustedes me entiendan, quedaría así:

"Hoy hablaremos de un algarrobo del Cortijo Zarate que me acabo de muerte a la Comic Sans Serif en gato"

Asi que sin mas preambulos, el algarrobo del Cortijo Zarate es el siguiente:



"¿Que tiene de especial?" Pues mucho, listillo, porque sirvió de inspiración a Silvio Rodríguez a la hora de escribir esa gran canción que es "Óleo de una mujer con sombrero"




P
or cierto, para más algarrobos de este fantástico pintor, Vermeer, búsquelo usted mismo, ¡no esperará que le prepare un cómodo link y además, le haga la cama! Además, ni siquiera el cuadro es el correcto ni el pintor el adecuado, ni he respetado mi juramento contra las tildes ¿cómo le sienta eso eh? ¿A que todo esto no ha sido más que una pérfida pérdida de tiempo? ¿Eh?

Pero no se lamente, amigo internauta, que más perdimos en Cuba. Aquí le regalo otra joya en forma de canción elegida especialmente elegida de manera especial elegida por mi gran amigo Voltaire:


Y en la gramola se escucha...




xerophuss

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martes 10 de marzo de 2009

Aprenda usted de una vez a tocar ese artilugio misterioso que es el violín y deje de atizar a su perro en el hocico con él




Créanme cuando les digo que un violín guarda para sí muchísimas notas, tantas como canciones puede interpretar.

Muchos estudiosos del tema afirman que un violín joven puede albergar como 10.000 millones de notas diferentes, las cuales son presas fáciles para los cazadores furtivos (los ya conocidos melómanos), quienes trafican con ellas como si de marfil se tratara y las venden en el mercado negro musical por precios razonables. Y a veces con descuentos.

¡Horrible! ¡Inhumano!

Sólo hay que saber tratar al violín con sumo cuidado y mimo: cójalo como si su primer hijo acabara de nacer, acaricie sus cuerdas, haga migas con él (y el amor, pero solo si se trata de la tercera cita, ojo). Cuéntele chistes. ¡Riegue a su violín! ¡Invítelo a un buen restaurante! ¡Llévele a ver grandes obras de Broadway! Con esto conseguirá que deposite toda su confianza en usted para que así le regale, muy plácido, infinitas notas musicales por doquier, para regocijo nuestro.

Puede pasar que se sienta amenazado, y segregue el fluido denominado “ruido”, un material muy tóxico para los oídos que puede causar hasta incluso la muerte inmediata si se nos escapa de las manos. Si se diera el caso, hay que combatirlo con anticonceptivos auditivos mejor conocidos en los bajos guetos como “tapones” (perdónenme ustedes si mi soez vocabulario les ha alarmado).

U
na vez ordeñado el instrumento, hay que saber tratar el producto obtenido. No es cosa fácil ni de una tarde. Hay que entender la fisonomía de cada nota, cuándo hay que dejarla entrar y cuando dejarla subir, cuánto tiempo mantenerla en las cuerdas y cuándo liberarla, enseñándola, instruyéndola, conduciéndola desde el alma del violín hasta el austero y peligroso exterior.

Las notas, por si no lo he dicho, son seres unicelulares, de débil constitución y de gran congoja (no es conveniente asustarlas, pues chillan). Tímidas y pecosas, cada una se coloca en fila india, y van saltando una tras otra hacia el exterior del instrumento, dirigiéndose complacidas hacia los oídos de los presentes, donde encuentran de nuevo un cálido hogar en el que depositarse hasta los restos, en cómodos cojines conocidos como neuronas. De esta manera, podremos disfrutar eternamente el mejor de los regalos: el recuerdo.

Si el oyente en cuestión se encontrara demasiado lejos, las notas no sobrevivirían todo el inexplorado y sinuoso trayecto, y se perderían por el espacio, muriendo al final de frío y de pena (pues sólo encuentran cobijo y alegría en espacios cerrados, y en el You Tube).

Otro aspecto a tener en cuenta son los decibelios, MUY a tener en cuenta si se vive debajo de una casera, la enemiga más mortífera de la Música, y puede echarte del piso como uno no se ande con cuidado (musical), o, peor incluso: subirte el alquiler.

P
or ello, cuide su violín con cariño y no lo abandone en las carreteras españolas, ni guarde las notas en formato .mp3. Tenga siempre presente que Tchaikovsky nunca lo haría…


Y en la gramola se escucha...



xerophuss

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miércoles 4 de febrero de 2009

CortíSSimo: Bastille (de Isabel Coixet)



Pasa que You Tube y yo no hacemos buenas migas desde hace un tiempo. Nuestra relación se ha enfriado gravemente, y cuando digo gravemente, es gravemente, señora, que todo hay que esplicárselo masticadito. Lo que no puede ser es que una persona que no es ni usted ni yo intente subir un vídeo ilegalmente sin tener los derechos ni nada, y vaya el Sr. Tube y lo retire. ¡Pues de ninguna manera, muy señor mío!

Nada, nada, arrieritos somos y me paso a Vimeo, que tienen pinta de ser los típicos ninjas parapléjicos adoradores de las Grecas te estoy amando locamente y no sé cómo te lo "viá desir", con los que tan bien congenio.


Hoy toca llorar. Sí, pequeño monstruito que estás delante del ordenador, sí. Toca llorar y mucho además. Y no solo eso, si tú no crying, que asumas que eres un maldito ser de piedra y un insensible que asesina pequeños pollitos después de tenerlos en cautiverio semanas y semanas en un zulo hecho con propaganda nazi.






H
ale, pues eso. Todo este campamento era un mero pretexto para poder dedicar que me acabo de dilapidar a mí mismo haciendo un nefasto examen de italiano, sin dejar ni una migaja ni nada (y si no pregúntenle al mismo plato, no me vengan con historias luego) a mi hermana Violeta, a mi familia, a Lasswell, a Kevin (un adorable queso mohoso que lleva semanas en mi nevera), a la cucaracha Brian de mi piso, a mi teclado, a mis vecinos checoslovacos, a la casera Carolina, a los desconocidos con los que cada mañana me encuentro de camino a clase, a mis amigos de la facultad, a Dipsy , a Mozart, a Ramón García, a Sargent Maravilla, a los habitantes de Cabeza la vaca del Fresno , al que marca los tíquets en el tren, al Conde Duque de Sándwich, a Mochilo de los Fruitis, a Falete, a la papelera de Reciclaje, a Julio Cortázar (¡gracias por el descafeinado del otro día!) , al pobre diablo que inventara el vudú, a mi contable, a Matías Prats, al tigre de Frosties, a la rana de las pipas Kelia, a Marisol, a la furgineta del equipo A, al príncipe de Becheler, a Tom Jones, a Induráin, a Alexander Graham Bell, a la Times New Roman, a Woody Allen, a mi hígado , a Optimus Prime, al bajito de los Blues Brothers, a la cara de John Wayne, a Kierkegaard (aunque sea un incomprendido), a mi duodeno, al Fuengirola C.F. (manque pierda), a mi esfínter, a Batman, a la profesora de yoga de mi madre, a Diabetes, al mes de Septiembre, y a ti, guapetona.


Y en la gramola se escucha...





xerophuss

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